Siempre que una nueva camada llega al Refugio, inevitablemente la posibilidad de que enfermen o mueran pasa por nuestras cabezas.

Son muchos años viviendo los devastadores efectos de las enfermedades y la desnutrición como para poder obviarlos.

 

Cuando la camada llega a una cierta edad, ese temor va desapareciendo, son más resistentes y parece que todo va genial.

 

La mala suerte quiso, sin embargo, que los cachorros de Mami no pudieran vacunarse debido a problemas gastrointestinales extendidos en el tiempo. También quiso que se cruzara en sus vidas el virus de la Parvovirosis.

 

La enfermedad afectó a los cinco hermanos que seguían sin hogar:

Marina, Lucy, Jony, Nieves y Tere.

 

Las dos primeras respondieron al tratamiento y siguen hoy entre nosotros.

 

Para los otros tres, sin embargo, no hubo nada que hacer: el virus les atacó de forma fulminante, afectándoles al corazón, y su muerte fue prácticamente instantánea.

 

Preciosos nuestros, os echaremos mucho de menos.

 

Jony

 

 

Nieves

 

 

Tere